Hace más de una semana, como semana y media, que descubrí que hay gente desconsiderada y justo tienen que vivir de vecinos míos! Hace, casualmente una semana o semana y media, que poquito después de la medianoche empieza a sonar un despertador.
Lo dejan sonar hasta que se apaga solo, pero luego, durante una hora, se pasa que suena, se apaga y a los cinco minutos empieza a sonar otra vez!
Y yo trato de taparme la cabeza con el acolchado y me pregunto por qué diablos no apagan ese maldito despertador. Hay que ser desconsiderados, a esa hora la mayoría de la gente quiere dormir!
Y así, noche tras noche. Estuve tratando de ubicar de donde viene el ruido, pero es no es fácil en estos edificios. Pensé que no puede ser la vecina de al lado, o sí, pero es menos posible. Entre su dormitorio y el mío hay dos livings y un corredor, más un par de puertas, por lo menos la de mi cuarto cerrada.
Los vecinos de abajo sé que trabajan, ella de día pero no sé él, de todos modos si él pusiera el despertador, ella que tiene que madrugar, seguro lo apagaría.
La vecina de arriba volvió hace unos diez días, más o menos, de USA, donde estuvo mes y medio. Además es medio sorda, usa aparatito para escuchar mejor y creo que en las noche se lo saca o lo apaga.
Me pareció lo más posible que fuera el despertador de la vecina de arriba y pensé que si me la encuentro afuera, discretamente le iba a preguntar si ella no escucha ese maldito despertador que suena una hora entera pasada la medianoche, a ver si se daba cuenta que debía hacer algo para no molestarme cuando quiero dormir, un poco de consideración creo que me merezco.
Y antenoche, cuando empezó a sonar el maldito despertador, de pronto se me prendió la lamparita! Hacía semana y media más o menos, que cambiamos de horario.
Cuando fui a cambiar la hora en un relojito que tengo en el living, no me acordaba como se hace y estuve apretando botones un buen rato antes de conseguir cambiar la hora, habría tocado algo que activó la alarma, si es que ese relojito tiene alarma?. Exactamente!!! eso fue lo que pasó! El maldito despertador es el mío, y la vecina desconsiderada soy yo!!!
Apretando varios botones conseguí al fin desactivar la alarma que ni sabía que tenía, anoche no me molestó ningún despertador, pero igual dormí poco. Me desperté antes de las tres de la mañana, tuve la mala idea de pensar en la mudanza que tengo programa para prontito, creo que con la oscuridad de la noche me dió por ver todo negro.
Pensé que quizás nadie podría ayudarme con la mudanza y cómo voy yo solita a llevar todos los muebles para el otro apartamento. No me pregunten por qué nadie iba a poder ayudarme, no sé, ya les dije, la oscuridad me hizo ver todo negro!
No pude volver a dormirme hasta pasadas las seis de la mañana, no llegué a dormir una hora y volví a despertarme y ya me levanté.
Este blog es un derivado de mi primer blog, Mis manualidades, donde pongo fotos de mis manualidades (qué original), recetas y relatos sobre mi vida. Quizás, tal como las personas que comienzan con las operaciones plásticas y luego que empiezan a hacerle arreglitos a la naturaleza, no pueden parar de hacerse mejoras y terminan como caricaturas a sí mismas, me haya vuelto adicta a los blogs y ahora no pueda dejar de abrir uno tras otro ya que en realidad es el cuarto que abro.
Este blog será dedicado solamente a relatar sobre mi vida que es como la de todos, o casi. Mucho de lo que escriba aquí ya lo publique en mi otro blog y ahora lo trasladé.
Tengo el pelo gris pero puse una foto donde estoy con el pelo verde, lo hice así por dos cosas, una porque creo que así quedo cuando tengo que enfrentarme a los aparatejos modernos (léase: todo lo que se ha inventado luego de la rueda), me sacan canas verdes; y otra porque me gusta como queda y si pudiera me lo teñiría así.
Abajo del todo hay una ventanita donde pueden dejarme saludos, también pueden dejarme comentarios o saludos debajo de cada post (cliqueando donde dice Comentarios).
En el costado, más abajo de mi foto, está el archivo ordenado por temas, cliqueando ahí pueden ver los posts que publiqué antes, o pueden cliquear abajo del todo (antes de la ventanita de los mensajes) donde dice Entradas antiguas.
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Tengo el pelo gris pero puse una foto donde estoy con el pelo verde, lo hice así por dos cosas, una porque creo que así quedo cuando tengo que enfrentarme a los aparatejos modernos (léase: todo lo que se ha inventado luego de la rueda), me sacan canas verdes; y otra porque me gusta como queda y si pudiera me lo teñiría así.
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Mostrando entradas con la etiqueta Con diversos aparatejos. Mostrar todas las entradas
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jueves, 10 de noviembre de 2011
jueves, 18 de marzo de 2010
Comprando termómetro moderno
Hace varios años en Suecia se prohibieron los termómetros con mercurio. Había que llevar esos termómetros a la farmacia y pasaban a ser parte del pago de uno nuevo y moderno. Yo ni loca me desprendo de mis antiguedades! Por tanto en casa, conciente de que estaba cometiendo un delito, todavía tenía un termómetro con mercurio. Lo cuidaba como la pieza valiosa que era.
Hasta que se cayó del estante en que estaba y se rompió. Tuve que
comprarme uno nuevo. Ayer tuve que dedicarme a poner en funcionamiento un termómetro. No quiero ser retrógrada y vivir diciendo que antes todo era mejor. Quizás no fuera mejor, pero era más sencillo. Un termómetro era un termómetro y la
única función que tenía era tomar la fiebre.
Ni que hablar que el termómetro que compré además de la medir fiebre, yo supongo que podrá tomarla, también muestra la temperatura ambiente y da la hora, como si ya no tuviera una cantidad de relojes desparramados por toda la casa. Creo que no tengo ningún aparatejo que no dé la hora. Y yo,jubilada, que ni siquiera tengo horarios.
Si simplemente tuviera otras funciones, es decir si las funciones estuvieran ahí, sin que yo tuviera que hacer nada, no me preocuparía tanto, me limitaría a ignorarlas. Pero no es así. Para poder usar mi termómetro primero tengo que leer un librito de instrucciones.
Hoy todo viene con relojes y libritos de instrucciones. Y ya cuando veo que algo viene con librito de instrucciones yo tiemblo, es una clara señal de lo complicado que puede ser ese aparatito.
Y el termómetro no fue ninguna excepción que confirmara la regla. No sé cuanto rato me llevó abrirlo, que era el primer paso a dar según las instrucciones. Yo tengo paciencia, pero les cuento que llegué a guardar el termómetro en la caja en que venía, con la seria intención de ir a devolverlo.
Más tarde volví a sacarlo de la caja y seguí tratando de abrirlo. Luego de varios, varios intentos fallidos, finalmente conseguí abrirlo y, aleluya, ponerlo en hora, y, creo, también en funcionamiento. Por las dudas ya estoy prendiendo velas, y si alguien sabe de algún rito más que pueda ser útil para evitar la fiebre le estaré muy
agradecida.
Hasta que se cayó del estante en que estaba y se rompió. Tuve que
comprarme uno nuevo. Ayer tuve que dedicarme a poner en funcionamiento un termómetro. No quiero ser retrógrada y vivir diciendo que antes todo era mejor. Quizás no fuera mejor, pero era más sencillo. Un termómetro era un termómetro y la
única función que tenía era tomar la fiebre.
Ni que hablar que el termómetro que compré además de la medir fiebre, yo supongo que podrá tomarla, también muestra la temperatura ambiente y da la hora, como si ya no tuviera una cantidad de relojes desparramados por toda la casa. Creo que no tengo ningún aparatejo que no dé la hora. Y yo,jubilada, que ni siquiera tengo horarios.
Si simplemente tuviera otras funciones, es decir si las funciones estuvieran ahí, sin que yo tuviera que hacer nada, no me preocuparía tanto, me limitaría a ignorarlas. Pero no es así. Para poder usar mi termómetro primero tengo que leer un librito de instrucciones.
Hoy todo viene con relojes y libritos de instrucciones. Y ya cuando veo que algo viene con librito de instrucciones yo tiemblo, es una clara señal de lo complicado que puede ser ese aparatito.
Y el termómetro no fue ninguna excepción que confirmara la regla. No sé cuanto rato me llevó abrirlo, que era el primer paso a dar según las instrucciones. Yo tengo paciencia, pero les cuento que llegué a guardar el termómetro en la caja en que venía, con la seria intención de ir a devolverlo.
Más tarde volví a sacarlo de la caja y seguí tratando de abrirlo. Luego de varios, varios intentos fallidos, finalmente conseguí abrirlo y, aleluya, ponerlo en hora, y, creo, también en funcionamiento. Por las dudas ya estoy prendiendo velas, y si alguien sabe de algún rito más que pueda ser útil para evitar la fiebre le estaré muy
agradecida.
Comprando termómetro moderno, segunda parte
Estos días los estoy dedicando a mi nuevo termómetro. Lindo chiche me compré. Lo puse en el posatermómetros que venía en la cajita y queda de lo más vistoso sobre la cómoda. Por ahora no sabe muchos trucos, se pasa el día entre mostrar la hora y la temperatura ambiente. En estos momentos hacen 20,4 grados en mi cuarto. No entiendo como pude vivir tan desinformada hasta ahora.
Le voy a dar unos días a que termine de adaptarse a su nuevo hogar y luego veré qué tal funciona para tomar la fiebre. Mientras voy leyendo detenidamente las instrucciones.
Se puede tomar la fiebre en la frente o en las orejas. En la frente no da la temperatura exacta, más o menos como cuando era chica y mamá me tocaba la frente para saber si tenía fiebre o no. Es más exacto si se toma en la oreja, preferiblemente siempre en la misma. Lo que, según dicen las instrucciones, es importante es tener las orejas limpias. Nuevamente me hace acordar mucho a mi mamá, ella también decía eso.
Para el día que tenga que cambiarle las pilas espero que pueda pedirle ayuda a un pulpo. Es lo que necesitaría ya que para abrir el termómetro hacen falta tres
manos, una para sostenerlo, una para apretar con una aguja un botoncito minúsculo y otra para simultaneamente sacarle la tapa.
Le voy a dar unos días a que termine de adaptarse a su nuevo hogar y luego veré qué tal funciona para tomar la fiebre. Mientras voy leyendo detenidamente las instrucciones.
Se puede tomar la fiebre en la frente o en las orejas. En la frente no da la temperatura exacta, más o menos como cuando era chica y mamá me tocaba la frente para saber si tenía fiebre o no. Es más exacto si se toma en la oreja, preferiblemente siempre en la misma. Lo que, según dicen las instrucciones, es importante es tener las orejas limpias. Nuevamente me hace acordar mucho a mi mamá, ella también decía eso.
Para el día que tenga que cambiarle las pilas espero que pueda pedirle ayuda a un pulpo. Es lo que necesitaría ya que para abrir el termómetro hacen falta tres
manos, una para sostenerlo, una para apretar con una aguja un botoncito minúsculo y otra para simultaneamente sacarle la tapa.
sábado, 16 de mayo de 2009
Ascensores! otro problema.
Este post lo publiqué en el otro blog hace más de un año:
Fui a una clínica a la que ya había ido alguna vez antes pero no a esta sección.
Al llegar me fijé en el plano que hay en la entrada y ví que tenía que tomar el ascensor que estaba ahí al ladito de la recepción y subir dos pisos. Una vez arriba seguí las flechas en los corredores y llegué a donde debía.
Terminada la consulta tenía todavía tiempo de sobra antes que me pasaran a buscar y salí pensando en que quizás podría darme una vueltita por el centro de ese barrio y podría volver a la clínica antes que pasaran a buscarme.
Subí al ascensor, no estaba segura si apretar el 1 o planta baja y apreté el 1, ahí en primer piso no era la recepción así que bajé a planta baja ¡¡y ahí tampoco estaba la recepción!!
Desconcertada subí otra vez al primer piso pero no, la recepción no estaba, así que nuevamente bajé a planta baja y ahí había solamente un hall chiquitito pero ví una puerta con ventana de vidrio y del otro lado una callecita.
No encontrando la recepción, abrí la puerta y salí, me encontré en una callecita desconocida, miré para los costados y no veía la entrada principal de la clínica, calculé que habría, quien sabe cómo, salido para atrás del edificio.
Decidí dar la vuelta manzana y así en algún momento llegaría a la entrada principial, pero estaba terminando de dar la vuelta manzana y la entrada principial seguía sin aparecer, miré los nombres de las calles y ninguna era la calle a la que yo había viajado!!!
Imaginen lo desconcertada que quedé!!! Si yo había bajado en ascensor, como era posible que ahora no estuviera siquiera en la manzana de la clínica a la que entré??! Eso sí que fue cosa e'Mandinga!!!
Seguí caminando y en eso veo venir a una viejita con un andador, la esperé y le pregunté si podía decirme donde estaba la clínica, me dijo que fuera con ella que me iba a mostrar, caminamos hasta la esquina, me señaló unas escaleras, me dijo que las subiera, llegaría a un parquecito, que atravesara el parquecito, cruzara la calle y ahí encontraría la clínica.
Seguí sus instrucciones y de pronto estaba en la entrada principal de la clínica. Decidí no salir otra vez!! deje el paseo por el centro de ese barrio para otro momento, mejor no hacerlo en ese día en que a la clínica le dió por jugar a las escondidas!
Después me dí cuenta qué había sucedido: primero que nada le erré de ascensor, cuando llegué iba buscando el consultorio al que tenía que ir, e iba tan concentrada en seguir flechitas que ni cuenta me dí que pasaba al lado de otro ascensor, y fue ese el ascensor que justo abrió las puertas cuando yo salía del médico y sin pensarlo me tomé. Después al bajarme realmente estaba en la parte de atrás del hospital, y como ese edificio está en una altura, la planta baja tiene una salida a otras calles distintas que el primer piso donde está la recepción, detalle del que no me había percatado antes.
Les aseguro que fue una sensación muy rara, como si estuviera soñando, salía por un puerta y de pronto estaba en otro lugar totalmente distinto, tal como puede pasar en los sueños! Y la viejita, a quien le conté que acababa de salir de la clínica que en ese momento estaba buscando, debe estar todavía riéndose.
Fui a una clínica a la que ya había ido alguna vez antes pero no a esta sección.
Al llegar me fijé en el plano que hay en la entrada y ví que tenía que tomar el ascensor que estaba ahí al ladito de la recepción y subir dos pisos. Una vez arriba seguí las flechas en los corredores y llegué a donde debía.
Terminada la consulta tenía todavía tiempo de sobra antes que me pasaran a buscar y salí pensando en que quizás podría darme una vueltita por el centro de ese barrio y podría volver a la clínica antes que pasaran a buscarme.
Subí al ascensor, no estaba segura si apretar el 1 o planta baja y apreté el 1, ahí en primer piso no era la recepción así que bajé a planta baja ¡¡y ahí tampoco estaba la recepción!!
Desconcertada subí otra vez al primer piso pero no, la recepción no estaba, así que nuevamente bajé a planta baja y ahí había solamente un hall chiquitito pero ví una puerta con ventana de vidrio y del otro lado una callecita.
No encontrando la recepción, abrí la puerta y salí, me encontré en una callecita desconocida, miré para los costados y no veía la entrada principal de la clínica, calculé que habría, quien sabe cómo, salido para atrás del edificio.
Decidí dar la vuelta manzana y así en algún momento llegaría a la entrada principial, pero estaba terminando de dar la vuelta manzana y la entrada principial seguía sin aparecer, miré los nombres de las calles y ninguna era la calle a la que yo había viajado!!!
Imaginen lo desconcertada que quedé!!! Si yo había bajado en ascensor, como era posible que ahora no estuviera siquiera en la manzana de la clínica a la que entré??! Eso sí que fue cosa e'Mandinga!!!
Seguí caminando y en eso veo venir a una viejita con un andador, la esperé y le pregunté si podía decirme donde estaba la clínica, me dijo que fuera con ella que me iba a mostrar, caminamos hasta la esquina, me señaló unas escaleras, me dijo que las subiera, llegaría a un parquecito, que atravesara el parquecito, cruzara la calle y ahí encontraría la clínica.
Seguí sus instrucciones y de pronto estaba en la entrada principal de la clínica. Decidí no salir otra vez!! deje el paseo por el centro de ese barrio para otro momento, mejor no hacerlo en ese día en que a la clínica le dió por jugar a las escondidas!
Después me dí cuenta qué había sucedido: primero que nada le erré de ascensor, cuando llegué iba buscando el consultorio al que tenía que ir, e iba tan concentrada en seguir flechitas que ni cuenta me dí que pasaba al lado de otro ascensor, y fue ese el ascensor que justo abrió las puertas cuando yo salía del médico y sin pensarlo me tomé. Después al bajarme realmente estaba en la parte de atrás del hospital, y como ese edificio está en una altura, la planta baja tiene una salida a otras calles distintas que el primer piso donde está la recepción, detalle del que no me había percatado antes.
Les aseguro que fue una sensación muy rara, como si estuviera soñando, salía por un puerta y de pronto estaba en otro lugar totalmente distinto, tal como puede pasar en los sueños! Y la viejita, a quien le conté que acababa de salir de la clínica que en ese momento estaba buscando, debe estar todavía riéndose.
sábado, 25 de abril de 2009
Puertas electrónicas.
Este texto lo escribí hace como un año y medio:
Ya les conté algunas dificultades que he tenido con las compus y máquinas de lavar. No crean que son los únicos aparatejos que me causan dolores de cabeza. Las puertas electrónicas, ah, no saben lo que son las puertas electrónicas cuando les da por
ignorarme.
No sé por qué pero me pasa dos por tres que cuando voy a entrar donde hay una puerta electrónica, esas que ven cuando una persona se acerca y se abren para darle paso, a mí me ignoran, miran para otro lado haciéndose las sotas. Y ahí yo casi me escracho contra la puerta.
Después de chocar contra la puerta comienzo una especie de danza que un par de veces hasta llegó a provocar lluvias pero en rara oportunidad consiguió abrir puertas.
Doy unos pasos hacia atrás y luego uno o dos al costado, camino nuevamente hacia la puerta que no se abre, unos pasos para atrás y hacia el otro costado, otra vez contra la puerta que sigue sin abrirse. No me han faltado ganas de también saltar agitando desesperadamente los brazos.
Y así estoy, danzando, pasos para atrás, pasos para los costados, pasos para adelante, hasta que aparece otra persona que mirándome con cara rara camina segura hacia la puerta y ésta se abre. Yo me apuro para entrar al lado de esa persona, antes que la puerta se cierre.
Una vez al intentar pasar por esas dos medias puertitas que hay para entrar al supermercado, para el otro lado de las cajas, quedé encerrada en el medio. Esas puertitas, que ni puertitas deberían llamarlas porque no son más que unas chapas de metal bastante menuditas, también acostumbran ignorarme.
Esa vez estaban ya abiertas cuando fui a entrar, pero antes de terminar de pasar las dos, se cerraron y yo quedé en el medio. No hubo manera de abrirlas nuevamente, yo daba un par de pasos para atrás, más no podía porque una de las puertitas me lo impedía, luego avanzaba pero la puertita no se abría. Ahí quedé yo con mi bailecito
y sin entender por qué tienen que poner dos puertitas, alcanzaría con una.
Tuve que llamarle la atención a una cajera que estando de espaldas no se había percatado de la situación en que yo me hallaba. Cuando me vió no pudo evitar largar una carcajada. Luego comenzó a darme instrucciones, pero esa danza ya había bailado yo sin resultado.
Estaba pensando cual sería la salida más decorosa, intentar saltar por arriba o pasar gateando por abajo, cuando apareció otro cliente y pude finalmente entrar y hacer las compras. Durante unos meses la cajera cada vez que me veía empezaba a reírse y me dijo que al verme se acordaba de aquel día.
Me han dicho que puede ser debido a mi altura, o escasez de ella, pero no compro ese argumento. Después de todo mido 1,56 sobre el nivel del mar, y las puertas se abren hasta para dejar entrar niños que están lejos de llegar al metro y medio. No, no es por eso, es que hay una confabulación de los aparatejos contra mí.
Ya les conté algunas dificultades que he tenido con las compus y máquinas de lavar. No crean que son los únicos aparatejos que me causan dolores de cabeza. Las puertas electrónicas, ah, no saben lo que son las puertas electrónicas cuando les da por
ignorarme.
No sé por qué pero me pasa dos por tres que cuando voy a entrar donde hay una puerta electrónica, esas que ven cuando una persona se acerca y se abren para darle paso, a mí me ignoran, miran para otro lado haciéndose las sotas. Y ahí yo casi me escracho contra la puerta.
Después de chocar contra la puerta comienzo una especie de danza que un par de veces hasta llegó a provocar lluvias pero en rara oportunidad consiguió abrir puertas.
Doy unos pasos hacia atrás y luego uno o dos al costado, camino nuevamente hacia la puerta que no se abre, unos pasos para atrás y hacia el otro costado, otra vez contra la puerta que sigue sin abrirse. No me han faltado ganas de también saltar agitando desesperadamente los brazos.
Y así estoy, danzando, pasos para atrás, pasos para los costados, pasos para adelante, hasta que aparece otra persona que mirándome con cara rara camina segura hacia la puerta y ésta se abre. Yo me apuro para entrar al lado de esa persona, antes que la puerta se cierre.
Una vez al intentar pasar por esas dos medias puertitas que hay para entrar al supermercado, para el otro lado de las cajas, quedé encerrada en el medio. Esas puertitas, que ni puertitas deberían llamarlas porque no son más que unas chapas de metal bastante menuditas, también acostumbran ignorarme.
Esa vez estaban ya abiertas cuando fui a entrar, pero antes de terminar de pasar las dos, se cerraron y yo quedé en el medio. No hubo manera de abrirlas nuevamente, yo daba un par de pasos para atrás, más no podía porque una de las puertitas me lo impedía, luego avanzaba pero la puertita no se abría. Ahí quedé yo con mi bailecito
y sin entender por qué tienen que poner dos puertitas, alcanzaría con una.
Tuve que llamarle la atención a una cajera que estando de espaldas no se había percatado de la situación en que yo me hallaba. Cuando me vió no pudo evitar largar una carcajada. Luego comenzó a darme instrucciones, pero esa danza ya había bailado yo sin resultado.
Estaba pensando cual sería la salida más decorosa, intentar saltar por arriba o pasar gateando por abajo, cuando apareció otro cliente y pude finalmente entrar y hacer las compras. Durante unos meses la cajera cada vez que me veía empezaba a reírse y me dijo que al verme se acordaba de aquel día.
Me han dicho que puede ser debido a mi altura, o escasez de ella, pero no compro ese argumento. Después de todo mido 1,56 sobre el nivel del mar, y las puertas se abren hasta para dejar entrar niños que están lejos de llegar al metro y medio. No, no es por eso, es que hay una confabulación de los aparatejos contra mí.
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