Este blog es un derivado de mi primer blog, Mis manualidades, donde pongo fotos de mis manualidades (qué original), recetas y relatos sobre mi vida. Quizás, tal como las personas que comienzan con las operaciones plásticas y luego que empiezan a hacerle arreglitos a la naturaleza, no pueden parar de hacerse mejoras y terminan como caricaturas a sí mismas, me haya vuelto adicta a los blogs y ahora no pueda dejar de abrir uno tras otro ya que en realidad es el cuarto que abro.
Este blog será dedicado solamente a relatar sobre mi vida que es como la de todos, o casi. Mucho de lo que escriba aquí ya lo publique en mi otro blog y ahora lo trasladé.

Tengo el pelo gris pero puse una foto donde estoy con el pelo verde, lo hice así por dos cosas, una porque creo que así quedo cuando tengo que enfrentarme a los aparatejos modernos (léase: todo lo que se ha inventado luego de la rueda), me sacan canas verdes; y otra porque me gusta como queda y si pudiera me lo teñiría así.
Abajo del todo hay una ventanita donde pueden dejarme saludos, también pueden dejarme comentarios o saludos debajo de cada post (cliqueando donde dice Comentarios).

En el costado, más abajo de mi foto, está el archivo ordenado por temas, cliqueando ahí pueden ver los posts que publiqué antes, o pueden cliquear abajo del todo (antes de la ventanita de los mensajes) donde dice Entradas antiguas.


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jueves, 11 de junio de 2009

Mis lentes de sol

Me compré un par de lentes (anteojos, gafas) de sol, lo compré por catálogo y ayer me llegó el paquete. Hace mucho que no tengo lentes de sol, éste es mi tercer par y ya estoy por cumplir los 57 años.

El primer par de lentes de sol lo compré siendo adolescente. Estudiaba en las mañanas y en las tardes trabajaba en una guardería a la vuelta de casa. No ganaba mucho pero me sentía muy orgullosa de mi sueldito. Por lo menos no necesitaba estar pidiendo plata para mis gastos que no eran muchos, pero se siente gran independencia al usar plata propia.

Los lentes de sol me atraían, no tanto por su función de proteger del sol sino porque brindaban la oportunidad de lucirse con ellos, sí, no voy a negarlo, podría hacerme ver con ellos.

Ya había pasado la etapa de jactarme posando con mi primer reloj que a esa altura ya no existía más, ahora soñaba con tener lentes de sol para hacer como veía hacer en las películas, ese gesto de subirlos hacia el pelo, o de como ponerlos dándose importancia. Pero eran algo caros.

Un día ví un aviso en un diario de una tienda que vendían unos en precio, de acuerdo a mi pequeño sueldo. Allá fui a comprarlos. Ni me fijé si ese modelo venía bien a mi cara o no, eran los únicos que tenía posibilidad de comprar, y los compré.

La verdad que no me quedaban bien, diría que no era el modelo de lentes que más me favorecía. De todos modos no importaba porque era muy poco el tiempo que permanecían en mi cara.

Me los ponía para al ratito subirlos hacia el pelo y dejarlos de vincha y luego volver a ponérmelos con un gesto muy estudiado, y así me pasaba hasta que los pobres lentes terminaron creyéndose ser un ascensor, meta subir y bajar todo el día.

El siguiente par lo compré aquí en Suecia. Fue cuando me empezó mi alergia al polen. Un médico me dijo que los lentes protegerían un poco los ojos. Me compré un par, éste sí ya en un modelo que me quedaba mejor, por suerte! porque andaban muy poco por mi pelo.

Estando afuera pasaba con los lentes puestos. Parecía que estaba de incógnito o haciéndome la artista, lo que habré hecho cuando adolescente con mi primer par, pero aseguro que ya no era así.

Los usaba para proteger los ojos del polen, no del sol que además en aquellos tiempos brillaba por su ausencia en los veranos. Y no habiendo sol es lógico que llamara la atención que yo anduviera con esos lentes. Todos me miraban como yo hubiera querido que me miraran cuando me pasaba cambiando de lugar mi primer par de lentes de sol.

Luego necesité lentes para ver y los del sol quedaron guardados por algún cajón. No lo lamenté mucho, sinceramente no es lo mío, nunca me sentí muy cómoda mirando el mundo a través de lentes oscuros.

Me parecía ir por un mundo muy falso, más de lo que acostumbra ser. Era andar caminando por un día nublado cuando en la realidad brillaba el sol. Así que hasta ahora no había tenido otro par.

Hace un par de años me dió migraña a los ojos, en esos casos me molesta mucho la luz fuerte, empecé a sentir necesidad de lentes de sol, pero para ponerme lentes de sol tenía que sacarme los otros lentes y no veía nada.

Hasta ahora en que hace poco ví en un catálogo que vendían lentes de sol para usar arriba de los lentes de ver. Me pareció genial! Arriba son anchos, también la patilla es ancha y así se tapan bien los lentes que se lleven debajo.

Encargué un par que ayer me llegó, mi tercer par de lentes de sol, que estos días no puedo usar por más que tenga los lentes de ver abajo. Los días están muy grises, de un tono gris oscuro, o como decía uno de mis hijos cuando era chico: negro claro, si me pongo lentes de sol creo que tendría que andar con linterna para ver algo.
Pero estoy contenta de tenerlos, es como un reencuentro con un viejo juguete.