Este blog es un derivado de mi primer blog, Mis manualidades, donde pongo fotos de mis manualidades (qué original), recetas y relatos sobre mi vida. Quizás, tal como las personas que comienzan con las operaciones plásticas y luego que empiezan a hacerle arreglitos a la naturaleza, no pueden parar de hacerse mejoras y terminan como caricaturas a sí mismas, me haya vuelto adicta a los blogs y ahora no pueda dejar de abrir uno tras otro ya que en realidad es el cuarto que abro.
Este blog será dedicado solamente a relatar sobre mi vida que es como la de todos, o casi. Mucho de lo que escriba aquí ya lo publique en mi otro blog y ahora lo trasladé.

Tengo el pelo gris pero puse una foto donde estoy con el pelo verde, lo hice así por dos cosas, una porque creo que así quedo cuando tengo que enfrentarme a los aparatejos modernos (léase: todo lo que se ha inventado luego de la rueda), me sacan canas verdes; y otra porque me gusta como queda y si pudiera me lo teñiría así.
Abajo del todo hay una ventanita donde pueden dejarme saludos, también pueden dejarme comentarios o saludos debajo de cada post (cliqueando donde dice Comentarios).

En el costado, más abajo de mi foto, está el archivo ordenado por temas, cliqueando ahí pueden ver los posts que publiqué antes, o pueden cliquear abajo del todo (antes de la ventanita de los mensajes) donde dice Entradas antiguas.


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viernes, 12 de marzo de 2010

Control de oídos

Fui al control de oído sabiendo que escucho mal, sobre todo del lado derecho, me quedaba por saber cuanto mal. Y bueno, ahora lo sé: escucho muy bien, mejor que otras personas de mi edad! Y de paso traumé al enfermero que me hizo el test.

La cosa empezó hace unos cinco años jugando con mi nieta. A ella le gustaba mucho mi reloj y siempre trataba de sacármelo. Un día se me ocurrió que lo escuchara, me lo saqué y cuando se lo iba a hacer escuchar pensé si los relojes actuales suenan o no.

Por las dudas lo escuché primero yo y sí, hacía tic tac. Se lo hice escuchar a mi nieta y luego lo escuchaba yo, otra vez ella y cuando fui a escucharlo yo otra vez, lo puse en la otra oreja. Sonaba menos!

Ante la mirada de desconformidad de mi nieta, no le gustó que cambiara las reglas del juego y la dejara fuera, me pasaba el reloj de una oreja a la otra, sin duda que del lado derecho lo escuchaba menos.

Rápida para sacar conclusiones definí que del lado derecho escucho menos, y seguí escuchando menos y mal. Quizás ese día no me había lavado la oreja derecha porque como dije antes,según el test escucho muy bien, aunque del lado derecho algo hay que podría hacer que tuviera dificultades para escuchar sonidos como el canto de los pájaros, cosa que ya quedó claro que escucho muy bien en las mañanas.

Le comenté al enfermero lo del reloj y me preguntó qué tipo de reloj era, le dije que el que llevaba puesto, quiso escucharlo, no pudo!!! Dijo que iba a intentar hacerse el test a sí mismo. Yo probé de nuevo y por lo menos del lado izquierdo lo escucho perfectamente, él no lo escuchó de ningún lado.

Me dijo que agarra el reloj y me fuera, que le había estropeado el día. Pobre, tan simpático que es, y con la pinta que tiene. Yo estaba mareada cuando llegué, él me preguntó si quería que me llevara a upa. Dije que no, es muy joven, si yo tuviera unos 20 años menos sin duda habría contestado que sí.

Bueno, ahora tendré que prestar más atención cuando me hablan, ya no puedo escudarme en que oigo mal.

martes, 24 de noviembre de 2009

Siguiendo consejos médicos

Seguir consejos médicos no es siempre tan fácil! Me habían mandado tomar mucha agua sospechando que tenía gripe, luego sospechando que tenía cistitis me aconsejaron nuevamente tomar mucha agua con limón.

Sumé los dos consejos y ya podrán imaginarse como quedé. Ayer llamé a la clínica, me dieron hora con el médico y me dijeron que debía dejar una prueba y que por lo menos por cuatro horas antes no fuera al baño!!! Y con toda el agua que me habían mandaron tomar, que hago???

Las primeras horas no fueron tan difíciles, después ví que mejor no caminar mucho, estar sentada era preferible. Me senté a mirar la tele, me dí cuenta que era mejor mirar programas aburridos, reirse no era aconsejable. Ni que hablar de la importancia de evitar estornudar, toser, levantar pesos, y entrando a la última hora hasta de respirar hondo.

Estuve pensando si eso de no ir al baño podría reducirse al lugar físico, por ejemplo no ir al baño pero por qué no visitar un arbolito de los tantos que hay afuera.

Y en eso me llamó una de mis vecinas, tenía un pedacito de vidrio en el pie y no se lo podía sacar sola, tampoco quería tener que ir a la clínica, me pidió que se lo sacara yo.

No pude sacarlo, lo tenía desde las siete de la mañana y ya había caminado mucho en las cinco horas que habían pasado, el vidrio se había ido para adentro y no había de qué agarrarlo para sacarlo. No le quedó otra que ir a la clínica.

Y yo con tantas paradas y sentadas y demás, pues no llegué a las cuatro horas!! suerte que tenía un frasquito preparado. Cuando lo entregué aclaré que fueron solamente tres horas y media, dijeron que no importaba! Resultado, hay infección.

El médico escribió receta de antibióticos pero quedamos en que por unos días más sigo combatiendo con agua y limón, él dice que puede irse sola la infección, pero si se pone peor, entonces empiezo con los antibioticos. Le comenté de la gripe rara y suave que tuve y que no creía que pudiera ser realmente una gripe, me dijo que sí puede ser la porcina y que a veces se presenta así, muy livianita. Claro que livianita en cuanto a síntomas, porque me cansó mucho.

Y bueno, seguiré descansando, mis manos que cuando empecé con vértigo estaban tan impacientes por hacer algo, ahora no quieren saber de nada de trabajar, ayer cuando fui a exprimir un limón protestaron, dijeron que por qué otra vez ellas, si ya habían exprimido el limón anterior. Las dejo descansar un poco más pero ya les dije que tengo que terminar un chal, las voy preparando.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Vértigo

Hasta el año pasado al escuchar la palabra vértigo pensaba en dos cosas, la famosa película de Alfred Hitchcock con ese título, o me imaginaba lo que podría sentir al estar parada al borde de un precipicio o en el borde del techo de un edificio de 30 pisos. En otras palabras no me preocupaba, nadie iba a obligarme a mirar esa película y en mi barrio no hay ni precipicios ni edificios de 30 pisos.

El año pasado un amigo me contó que no podía estar junto a su compu porque tenía vértigo, quedé desconcertada y me preguntaba qué imagen tendrá él en su monitor. Fue algo nuevo para mí. Supuse que ahora también le llamaban vértigo a otra cosa, hay tantas palabras y denominaciones nuevas. O algunas enfermedades no existían antes, cuando todavía vivía en Uruguay, país de habla española (o algo parecido al español), o simplemente no existían en mi mundo de adolescente.

Tenía 19 años cuando me fui de casa y no recuerdo que hubiera tantas enfermedades como hay ahora, creo que en general a esa edad se tiene poco contacto con enfermedades. Por eso las conozco más con su nombre en sueco, fue en Suecia que empezaron a entrar en mi mundo. O simplemente antes las llamaban de otra manera y mi idioma uruguayo no se desarrolló, hablo uruguayo antiguo.

Como sea, vértigo para mí era otra cosa que la que me contó mi amigo. Pero ahora entendí por qué se llama así, parece que necesitaba sentirlo en sangre propia para entenderlo. Alcanza con mirar para abajo, no hace falta un precipicio ni un edificio de 30 pisos, también desde mi corta altura (1 metro 56) puedo marearme, sentir vértigo, al mirar para abajo, como si el piso de pronto quedara muchísimo más lejos de lo que acostumbra.

Tuve que pasar muchos días intentando no mirar para abajo, y ya saben como es cuando se intenta evitar algo, se hace lo contrario, algo me llamaba desde el piso. Más de una vez pensé en la necesidad de usar orejeras, o se llaman ojeras? eso que les ponen a los caballos para que no miren para los costados, yo necesitaría algo así pero que me impida mirar para abajo.

Si no fuera porque no podía sentarme a coser porque requiere mirar para abajo, me las habría hecho yo misma. Pero quizás mejor que no pude, la de golpes y tropezones que me habría dado.