Hace ya tiempo me decían de entrar a Facebook, no me animaba, leí mucho sobre las cosas que pueden pasar. Al final mi amiga Lidia consiguió convencerme y entré, fue más que nada pensando en ver unas fotos que ponía otra amiga en su sitio de Facebook, luego me borraría.
Pero ahí estoy todavía, descubriendo un mundo nuevo para mí, viejo para otros, siempre tan relativo esto de la edad, de todas las edades.
Me llevó a pensar en el pasado. Siempre pensé que el pasado estaba atrás, o abajo por aquello de a lo pasado, pisado. Cuando me ponía romántica o sentimental pensaba que el pasado lo llevamos dentro nuestro, en el corazón. O que era parte de nosotros porque nos formó. Somos lo que somos y como somos gracias al pasado, o por culpa del pasado según el caso.
Eran mis distintas maneras de ver el pasado, según con el humor que estuviera. Quizás fuera así, pero eso era antes de la era cibernética. Ahora el pasado está en Facebook! sí, ahí se esconde.
Facebook es como el mundo de los sueños. Ya saben como es. Cuando sueño puedo ver a mi vecina junto a una tía mía que vive en Uruguay y a su lado también aparece el cartero (el de este barrio o del barrio anterior o uno de Uruguay). El sueño puede comenzar en Uruguay, abro una puerta y estoy en Suecia.
Así es el mundo de Facebook, ahí conviven vecinos del barrio de mi infancia, compañeras de clase, sobrinas, primo, amigos reales y amigos cibernéticos, amigos actuales y del pasados, amigos de todas partes del mundo, todos en un mismo sitio.
Estas últimas semanas estuve escribiendo de cuando llegué a Suecia, también algunas cosas de mi infancia, y decía que al escribir y recordar me da la sensación que tuve varias vidas, aunque salteándome el paso de la reencarnación. Y tenía cada vida muy ordenadamente guardada y etiqueteada.
En Facebook se me entreveraron todas! tengo un menjunje de vidas vividas, se entrelazaron, se enredaron y ya el pasado no está ni atrás ni abajo, está a mi alrededor, cosa que a veces me hace pensar si estaré caminando para atrás, despistada como soy no sería raro.
Agradezco a Lidia que me convenció de entrar a este mundo de Facebook, a este mundo como el de los sueños, pero donde hay que moverse con los ojos abiertos para que no se convierta en una pesadilla.
Este blog es un derivado de mi primer blog, Mis manualidades, donde pongo fotos de mis manualidades (qué original), recetas y relatos sobre mi vida. Quizás, tal como las personas que comienzan con las operaciones plásticas y luego que empiezan a hacerle arreglitos a la naturaleza, no pueden parar de hacerse mejoras y terminan como caricaturas a sí mismas, me haya vuelto adicta a los blogs y ahora no pueda dejar de abrir uno tras otro ya que en realidad es el cuarto que abro.
Este blog será dedicado solamente a relatar sobre mi vida que es como la de todos, o casi. Mucho de lo que escriba aquí ya lo publique en mi otro blog y ahora lo trasladé.
Tengo el pelo gris pero puse una foto donde estoy con el pelo verde, lo hice así por dos cosas, una porque creo que así quedo cuando tengo que enfrentarme a los aparatejos modernos (léase: todo lo que se ha inventado luego de la rueda), me sacan canas verdes; y otra porque me gusta como queda y si pudiera me lo teñiría así.
Abajo del todo hay una ventanita donde pueden dejarme saludos, también pueden dejarme comentarios o saludos debajo de cada post (cliqueando donde dice Comentarios).
En el costado, más abajo de mi foto, está el archivo ordenado por temas, cliqueando ahí pueden ver los posts que publiqué antes, o pueden cliquear abajo del todo (antes de la ventanita de los mensajes) donde dice Entradas antiguas.
Este blog será dedicado solamente a relatar sobre mi vida que es como la de todos, o casi. Mucho de lo que escriba aquí ya lo publique en mi otro blog y ahora lo trasladé.
Tengo el pelo gris pero puse una foto donde estoy con el pelo verde, lo hice así por dos cosas, una porque creo que así quedo cuando tengo que enfrentarme a los aparatejos modernos (léase: todo lo que se ha inventado luego de la rueda), me sacan canas verdes; y otra porque me gusta como queda y si pudiera me lo teñiría así.
Abajo del todo hay una ventanita donde pueden dejarme saludos, también pueden dejarme comentarios o saludos debajo de cada post (cliqueando donde dice Comentarios).
En el costado, más abajo de mi foto, está el archivo ordenado por temas, cliqueando ahí pueden ver los posts que publiqué antes, o pueden cliquear abajo del todo (antes de la ventanita de los mensajes) donde dice Entradas antiguas.
Mostrando entradas con la etiqueta En Facebook. Mostrar todas las entradas
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viernes, 10 de julio de 2009
viernes, 3 de julio de 2009
Me pasó en Facebook
Ayer me pasó algo que quiero contarles. En Facebook recibí la invitación a ser amiga de una persona con un nombre que me sonó muy conocido, mi cabeza fue inmediatamente a mis años de estudiante.
Por supuesto que no podía ser, debía ser alguna amiga bloguera con ese nombre. Acepté su invitación y ayer la contestó, era realmente mi compañera de clase en Preparatorios!
Aquella compañera con quien estudiaba, con quien pasaba noches pasando apuntes en limpio, aquella amiga en cuya casa me quedaba a dormir para empezar a estudiar tempranito en la mañana.
Ví su mensaje cuando prendí la compu en la mañana, el café no había surtido efecto todavía y ahí estaba yo leyendo y releyendo su carta sin poder creerlo. No soy muy de llorar pero me caían lágrimas de alegría, y creo que de pena también.
No podía quedarme quieta, saltaba frente a la compu, quería salir al balcón a gritar y contarle a todo el mundo que carta acababa de recibir. No salí, era muy temprano y no creo que a nadie le alegrara mucho despertarse con mis gritos.
Me tuve que aguantar y conformarme con expresar mi alegría con lágrimas y saltitos. Y recordar aquellas interminables noches de estudio cuando pasábamos apuntes escribiendo a máquina. Usábamos solamente dos dedos, luego cuatro, lo que ya nos pareció muy avanzado. Y con qué rapidez además. Me sentía casi una profesional sentada junto a la máquina de escribir. Ella era mejor que yo para eso, pero bueno, la máquina era de ella, eso le daba ventaja!
Y recordé las noches que me quedaba a dormir en su casa. Y una vez que alguien, quizás un familiar de ella, llevó perdices (o eran palomas) y su mamá las cocinó. Fue la primera y única vez que comí perdices, o palomas o lo que fueran aquellos pequeños pájaros tan tiernitos y sabrosos.
Estas son cosas que he recordado antes, varias veces. Están entre los lindos recuerdos, esos que nos gustan revivir contándolos a los hijos, nietos, amigos o simplemente hacia adentro.
Pero una cosa es contar de cuando con una amiga pasábamos apuntes con una máquina de escribir, escribiendo a dos dedos, y otra cosa, muy distinta, muy especial, es poder decir: te acordás cuando pasábamos apuntes...?
Te acordás? pregunta que podemos hacer cuando tenemos un pasado en común, pregunta que nos recuerda que tenemos un pasado, pregunta que generalmente hacemos con una sonrisa en la voz, una sonrisa y una pizca de nostalgia.
Bueno, me fui para atrás, me puse nostalgiosa y estoy segura que si en este momento me miro al espejo no me reconozco, o pensaré que estoy viendo a mi mamá. Mejor ni paso al lado del espejo.
Por supuesto que no podía ser, debía ser alguna amiga bloguera con ese nombre. Acepté su invitación y ayer la contestó, era realmente mi compañera de clase en Preparatorios!
Aquella compañera con quien estudiaba, con quien pasaba noches pasando apuntes en limpio, aquella amiga en cuya casa me quedaba a dormir para empezar a estudiar tempranito en la mañana.
Ví su mensaje cuando prendí la compu en la mañana, el café no había surtido efecto todavía y ahí estaba yo leyendo y releyendo su carta sin poder creerlo. No soy muy de llorar pero me caían lágrimas de alegría, y creo que de pena también.
No podía quedarme quieta, saltaba frente a la compu, quería salir al balcón a gritar y contarle a todo el mundo que carta acababa de recibir. No salí, era muy temprano y no creo que a nadie le alegrara mucho despertarse con mis gritos.
Me tuve que aguantar y conformarme con expresar mi alegría con lágrimas y saltitos. Y recordar aquellas interminables noches de estudio cuando pasábamos apuntes escribiendo a máquina. Usábamos solamente dos dedos, luego cuatro, lo que ya nos pareció muy avanzado. Y con qué rapidez además. Me sentía casi una profesional sentada junto a la máquina de escribir. Ella era mejor que yo para eso, pero bueno, la máquina era de ella, eso le daba ventaja!
Y recordé las noches que me quedaba a dormir en su casa. Y una vez que alguien, quizás un familiar de ella, llevó perdices (o eran palomas) y su mamá las cocinó. Fue la primera y única vez que comí perdices, o palomas o lo que fueran aquellos pequeños pájaros tan tiernitos y sabrosos.
Estas son cosas que he recordado antes, varias veces. Están entre los lindos recuerdos, esos que nos gustan revivir contándolos a los hijos, nietos, amigos o simplemente hacia adentro.
Pero una cosa es contar de cuando con una amiga pasábamos apuntes con una máquina de escribir, escribiendo a dos dedos, y otra cosa, muy distinta, muy especial, es poder decir: te acordás cuando pasábamos apuntes...?
Te acordás? pregunta que podemos hacer cuando tenemos un pasado en común, pregunta que nos recuerda que tenemos un pasado, pregunta que generalmente hacemos con una sonrisa en la voz, una sonrisa y una pizca de nostalgia.
Bueno, me fui para atrás, me puse nostalgiosa y estoy segura que si en este momento me miro al espejo no me reconozco, o pensaré que estoy viendo a mi mamá. Mejor ni paso al lado del espejo.
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