Este blog es un derivado de mi primer blog, Mis manualidades, donde pongo fotos de mis manualidades (qué original), recetas y relatos sobre mi vida. Quizás, tal como las personas que comienzan con las operaciones plásticas y luego que empiezan a hacerle arreglitos a la naturaleza, no pueden parar de hacerse mejoras y terminan como caricaturas a sí mismas, me haya vuelto adicta a los blogs y ahora no pueda dejar de abrir uno tras otro ya que en realidad es el cuarto que abro.
Este blog será dedicado solamente a relatar sobre mi vida que es como la de todos, o casi. Mucho de lo que escriba aquí ya lo publique en mi otro blog y ahora lo trasladé.

Tengo el pelo gris pero puse una foto donde estoy con el pelo verde, lo hice así por dos cosas, una porque creo que así quedo cuando tengo que enfrentarme a los aparatejos modernos (léase: todo lo que se ha inventado luego de la rueda), me sacan canas verdes; y otra porque me gusta como queda y si pudiera me lo teñiría así.
Abajo del todo hay una ventanita donde pueden dejarme saludos, también pueden dejarme comentarios o saludos debajo de cada post (cliqueando donde dice Comentarios).

En el costado, más abajo de mi foto, está el archivo ordenado por temas, cliqueando ahí pueden ver los posts que publiqué antes, o pueden cliquear abajo del todo (antes de la ventanita de los mensajes) donde dice Entradas antiguas.


viernes, 8 de mayo de 2009

Nuevo corte de pelo

Y me corté el pelo!!! Me levanté muy decidida, mi pelo requería que tomara medidas urgentes y me fui al barrio de al lado donde hay una peluquería-escuela, o escuela de peluquería. Sale casi una fortuna ir a la peluquería, después se quejan que la gente cada vez más se corta el pelo en la casa. Sí, sí, ya sé que había quedado con la vecina de ir el domingo pero ella también tenía mucho que hacer y el domingo era el único día que tendría un poco libre, ahora lo podrá aprovechar mejor.

Y ya había pensado antes en probar de ir a esta peluquería ya que mi vecina me corta el pelo como quiere ella. La otra vez me cortó muy lindo, me gustó, a la vez siguiente le dije que lo quería igual y le mostré hasta donde quería que lo cortara, me lo dejó más largo y encima muy orgullosa me decía que me había hecho el mismo corte pero más largo! Le dije que yo no lo quería más largo, que le había dicho que lo quería cortito como la vez anterior, y siempre muy orgullosa y contenta me insistía en que sí pero que me lo había dejado más largo.
Un par de veces que me cortó el pelo le dije que quería cerquillo (flequillo?), pero no me lo quiso cortar, dijo que mejor no.

Y bien, fui a la peluquería-escuela, me cortó el pelo una alumna que hace cuatro meses está ahí, es decir no tiene mucha práctica todavía, además no trabajan cortando todos los días. Le llevó su tiempito entender el corte que le pedí, después me dijo que nunca había cortado así antes.

Creo que no tendría mucha práctica de cortar, pero sí había ya aprendido a llevarle la contra a las clientas. Le mostré lo cortito que lo quería atrás, me dijo que lo dejaría de tres centímetros, le dije que menos, dijo que no.

Adelante lo quería largo, bien en diagonal, y al principio lo cortó como yo quería pero haciendo ajustes lo fue acortando y tanto que ya no pudo quedar tan diagonal (lo mismo que hizo mi vecina la vez pasada), pero bueno, creo que dejando adelante más corto de lo que yo quería, compensó que atrás lo dejó más largo de lo que pedí.

Con el cerquillo sí me puse dura, me lo quería dejar larguito, le dije que cortito, insistió que más largo, pero no me entregué y esa discusión la gané yo.
Después vino el profesor y le dijo que lo había dejado mal atrás y en los costados, que tenía que sacarle volúmen. Estuvo cortando un poco y vino otra de las peluqueras, ella también le dijo que tenía que cortar mucho más para sacar volúmen, tengo demasiado pelo y muy grueso. Terminó esa peluquera haciendo los arreglos y pude volver a casa conforme con el corte de pelo y con mis dos orejas enteritas, un par de veces fueron pellizcadas por la tijera pero no apareció sangre ni faltó ningún pedacito. Puedo pensar en volver a cortarme el pelo ahí.

Así fue como quedó, o mejor dicho no fue así como quedó sino como lo tengo ahora, porque esa foto me la saqué después de volver a casa, ducharme y lavarme de nuevo la cabeza, después el pelo del costado lo puse para atrás de las orejas, más cómodo y parece un corte todavía más cortito. No sean impacientes, aquí va la foto:

jueves, 7 de mayo de 2009

En la peluquería

Estoy por ir a cortarme el pelo, estoy necesitando un corte urgente, y encontré este post que escribí hace un año al día siguiente de haber ido a la peluquería:

"Ayer fui a cortarme el pelo, lo tenía largo y sin forma. Durante unos quince años usé el pelo bien cortito, la cabeza casi rapada, mi medida era que si necesitaba peinarme ya era hora de cortarme el pelo.

Hace año y medio decidí dejarlo crecer, quería un corte page, por suerte mi pelo crece rápido, digo por suerte ahora que lo quería dejar crecer porque cuando lo quería cortito era una maldición que creciera tan rápido.

No quedé muy conforme ayer, me parece que quedó demasiado corto, no sé si porque dije que lo quería cortito y falló la telepatía como para que se entendiera que cortito pero no tanto, o es que me lo tuvieron que cortar dos veces, primero todo del mismo largo, pero no había manera de hacer que quedara como es debido en los costados y luego terminaron cortándolo un poco más, así que de los costados está más corto que atrás y no era esa la idea.

No es la primera vez que me tienen que cambiar el corte que recién hicieron porque mi pelo no quiere tenerlo así, es que aparte de ser de rápido crecimiento también es muy independiente y parece tener opinión propia. La de discusiones que hemos tenido, yo que lo quiero peinar de una manera, él que quiere peinarse de otra, a veces gano yo, a veces gana él y a veces termina siendo algo intermedio que no nos deja conforme a nadie.

Muchas veces pensé que quisiera ir a la peluquería y no necesitar decir nada, simplemente sentarme frente al espejo y que la peluquera sepa ya como cortarme el pelo, pero nadie parece poder leerme los pensamientos.

Quedo entonces librada a la suerte de si pueden leer mis palabras o lo que se esconde detrás de mis explicaciones sobre qué corte quiero que me hagan. Pero parece que nadie puede leer mis palabras y mucho menos mis explicaciones, y si las entienden no les dan corte!

Otra alternativa es tener siempre la misma peluquera y no necesitar decir más nada que "el corte de siempre", ésto a veces funciona, otras veces, por más única que me sienta, la peluquera parece confundirme con otra persona y el corte de siempre resulta ser uno que nunca tuve ni me sienta bien.

Así entro yo a la peluquería con una idea de como saldré de ahí, y salgo de otra manera muy, muy distinta a la que me había imaginado. Quizás el problema esté ahí, en como entro a la peluquería, en la idea que llevo en mi cabeza, entro a la peluquería pensando en salir siendo otra persona, como para no desilusionarme al luego mirarme al espejo y descubrir que sigo siendo yo, otro corte de pelo pero las mismas ojeras y ojos hinchados(ay, la primavera!), la misma nariz, la misma boca, las mismas arrugas. Las peluqueras en vez de tijeras deberían usar varitas mágicas!"

Esta vez espero tener más suerte, o mejor intento entrar a la peluquería con la cabeza en blanco, quiero decir por dentro, porque por fuera, aunque no sea mi intención ni deseo, ya está bastante blanca o gris.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Llegando con el mate a Suecia

Sigo traspasando posts de un blog al otro, éste hace más de un año que lo escribí:

Recuerdo cuando llegué a Suecia con quien era mi compañero en esos momentos. Los primeros meses pasamos en un lugar donde había algunos extranjeros más esperando los papeles para poder quedarse aquí.

Un día estábamos en nuestro cuarto tomando mate con una pareja de argentinos cuando llegó una húngara y quiso probarlo. Eran días muy tediosos, no sucedía nada y por supuesto que probar algo nuevo, aunque fuera un mate amargo, era un gran acontecimiento.

Mi ex le cebó un mate. Ella revolvió el mate como si la bombilla fuera una cucharita!! Como saben el único que puede mover la bombilla es el cebador y en eso mi ex era muy riguroso. Por suerte las miradas no matan como algunos aseguran que hacen, si fuera así ella hubiera quedado fulminada en ese mismo momento.

Al día siguiente estábamos nuevamente con nuestros amigos argentinos y se sumó a la ronda un ugandés. Le ofrecimos mate pero no quiso, insistimos pero seguía negándose. Lo embromamos diciendo que era cobarde y le contamos que el día anterior la valiente húngara se había animado a probar un mate y luego siguió tomando otros más.

El ugandés se rió diciendo que ya lo sabía, que su cuarto quedaba entre el cuarto de la húngara y el baño, por tanto sabía que ella se había pasado la noche corriendo al baño, ni loco lo ibamos a convencer de que tomara un mate.

A los pocos días vino un muchacho de Etiopía, entró a nuestro cuarto y vió un paquete de yerba sobre una mesita de luz, el paquete estaba abierto y se veía su contenido. En su cara brilló el asombro, la alegría y el miedo al mismo tiempo. Susurrando nos dijo que era mejor que escondiéramos ese paquete. Luego nos preguntó de dónde habíamos sacado esa cantidad. Él no conocía la yerbamate y no quedó muy convencido con nuestras explicaciones de que eso fuera algo que mezcláramos con agua caliente.

Al tiempo estábamos ya viviendo en un apartamento, afuera había un lindo parque donde en verano nos sentábamos a tomar mate un grupo grande de uruguayos y argentinos. Algunos años después hablando con una vecina me preguntó qué era eso que fumábamos y nos pasábamos unos a otros, se había quedado con la curiosidad todo ese largo tiempo.
Le hablé del mate y ella me contó que con otros vecinos habían creído que era algún tipo de drogas.

En ese entonces conseguir yerba aquí era una hazaña. Había, a veces, en la tienda de un francés que se habrá vuelto millonario importando cosas exóticas que no se podían comprar en otros lados, como ser yerba, porotos, garbanzos, dulce de membrillo, etc.

Yerba se podía comprar a veces en ciertas yuyerías, pero eran paquetes chicos, muy caros y la yerba no estaba molida como para tomar mate, debíamos ponerla en la licuadora o mixer antes de usarla. Si no lo hacíamos se tomaban dos mates y ya quedaba lavado.

Hoy en día aquí se puede comprar yerba en muchos supermercados en barrios, aunque que yo sepa los suecos todavía no toman mate, a menos que los convide un latino, o un sirio porque en Siria también toman mate.

martes, 5 de mayo de 2009

Sobre árboles

Saqué esta foto desde el balcón para que vean como va avanzando la primavera.


Bueno, los pinos se mantienen siempre verde, aún en invierno, pero no creo que pasen frío porque la nieve se apiada de ellos y los cubre bien para que queden abrigaditos.

Los que están floreciendo ahora, y con floreciendo me refiero a que les están creciendo hojitas y no flores, por lo que debería decir hojiciendo, son los abedules, o björk como los llaman aquí, son los que tienen un polen que más alergias da. De todos modos reconozco que son hermosos, no es extraño que aquí se los use para decorar con sus ramas, tanto sea balcones o vehículos cuando los estudiantes toman el bachillerato, como pistas de bailes afuera.

Otros árboles que hay aquí afuera y en los que apenas están empezando a asomarse alguna hojita que otra, son los álamos temblones. Sí, así se llaman, no es nombre que le haya puesto yo. Acabo de enterarme porque lo busqué en el léxico sueco-español.

Yo los conocía por asp, su nombre en sueco, porque confieso de no sabía mucho sobre árboles, cuando llegué a Suecia mis conocimientos arbóreos se limitaban a reconocer o diferenciar los sauces, eucaliptus, transparentes, palmeras y pinos. Sabía más nombres de árboles pero no reconocía su fisonomía.

Al llegar a Suecia tuve que aprender a reconocer más árboles, por suerte también había muchos pinos por aquí, pero no eucaliptus ni transparentes ni palmeras. Me dijeron que había muchos álamos y yo que veía muchos abedules, saqué la conclusión de que esos eran los álamos, y así los llamé hasta no hace muchos años en que me enteré que los árboles que yo llamaba álamos eran abedules.

Quedé entonces sin saber cuales serían los álamos, pero como aquí son también comunes unos árboles llamados al, y que también me dan alergia, supuse que serían esos los álamos, hasta hoy en que gracias al léxico pude enterarme que son los que hay aquí afuera y yo conocía por asp. Aquí dicen siempre ”temblar como un asp”, y yo aprendí a diferenciar los asp de otros árboles justamente porque las hojas están siempre moviéndose o temblando, aún cuando no sople nada de viento. Y cuando hay viento hacen ruido como si estuviera lloviera a cántaros, aunque no caiga una gota de agua.

No sé si habrá variantes de álamos que no tiemblen, supongo que sí, que sea como con los sauces que no todos son llorones. Si alguien quedó preguntándose cuales son los al, les cuento que son los alisos, después de todo también empezaban por al.

En resúmen: los árboles que yo primero pensé que eran álamos eran abedules, los que luego creí que eran álamos, eran alisos, y los álamos resultaron ser en realidad otros árboles que no sabían qué eran.

Antes confundía a los asp con los ask, que son los fresnos, pero como ven los árboles tienen nombres similares, al, ask, asp, y no es difícil entreverarlos.
Como extraño a los eucaliptus!

lunes, 4 de mayo de 2009

Aprendiendo a cocinar.

Hoy traje un post viejo de mi otro blog, donde cuento de mis primeros tiempo en Suecia y en particular en la cocina:

"Confieso que aprendí a cocinar bastante tarde. En Uruguay entraba a la cocina a servirme un café y no mucho más. Así fue que llegué a Suecia casi sin conocimientos culinarios. A veces pienso que quisiera poder leer las cartas que yo escribía en aquellos años descubriendo Suecia. Y descubriendo la cocina, territorio hasta entonces desconocido para mí.

Me acuerdo que para cocinar, sin recetas, lo que hacía era recordar una comida, por ejemplo el puchero, intentaba acordarme qué ingredientes tenía y ponía agua en una olla, recordaba los circulitos de grasa que flotaban en las sopas y entonces agregaba un poco de aceite, ni se me ocurrió pensar que esa grasa podía salir de la carne.

Luego agregaba la carne, las papas, las zanahorías, no había acelgas aquí así que ponía espinaca que también es verde, y así seguía sustituyendo verduras que aquí no había por otras que fueran más o menos del mismo color. Después ponía la olla con todos los ingredientes al fuego.

Como se podrán imaginar las papas quedaban deshechas y para que no quedaran hechas puré sacaba la olla del fuego cuando la carne todavía estaba imposible de masticar.
Y escribía a casa contando como extrañaba las carnes uruguayas, tan ricas y de tan excelente calidad, aquí la carne es incomible, decía, tipo suela de zapato!

Tampoco entendía por qué las cocinas tienen tantas alternativas de temperaturas, se las puede prender y ponerlas del uno al seis. Para qué, si poniéndolas en seis va más rápido, a quién se le iba ocurrir utilizar otra temperatura que demoraría tanto en cocinar.
Y en mis cartas escribía sobre la pésima calidad de las ollas suecas que me quemaban todas las comidas!

Pero fue como todo, a fuerza de cometer desastres y escuchando a mis compañeras de trabajo comentar sobre comidas que hicieron o iban a hacer fui aprendiendo. También la que cuidaba a mis hijos me contaba de las comidas que a ellos más le gustaban y me enseñó a prepararlas.

Así fue que primero aprendí a cocinar comidas suecas y hace pocos años aprendí a cocinar comidas uruguayas o italianas, y ahora las pastas en mi casa rara vez son compradas hechas, prefiero las caseras.
También aprendí a usar las distintas temperaturas de la cocina y la máxima rara vez la uso."

En estos días les cuento más de mis experiencias en la cocina, porque como era de esperar, cuando aprendí a usar las cocinas, les hicieron cambios.

domingo, 3 de mayo de 2009

Sigo con los relojes

Hace unos días conté de mi primer reloj y luego de los relojes en mi casa, ahora rescato otro viejo post donde hablo de mis relojes pulsera:

Relojes pulseras aparte de aquel primero, tengo dos más que significaron y significan mucho para mí. Uno es el que recibí como primer regalo para el día de la madre, claro que no lo compró mi hijo que en esos momentos tenía unos diez meses, sino mi ex.

Pero me lo dió mi hijo después de tirar el paquete varias veces al piso a pesar de que el papá le decía que me lo diera y con cuidado. Era un Seiko precioso, también a cuerda pero yo tenía tanto miedo de darle cuerda de más y estropearlo que dos por tres se paraba porque le había dado cuerda de menos. Todavía lo tengo pero dejé de usarlo hace tiempo porque se abre el cierre, y como tuve que achicarlo le sacaron la cadenita de seguridad que traía y me da miedo perderlo.

Otro más nuevito que tengo me lo regaló ese mismo hijo 25 años después, fue cuando cumplí los cincuenta. Me preguntaron qué quería de regalo y como tenía un reloj grande con correa de cuero ancha y quería tener uno más femenino, pedí un reloj más de vestir, más tipo pulsera. Y me regalaron uno muy lindo, y que realmente es de vestir, es tan chiquito y con el fondo oscuro que no puedo ver la hora, pero qué importa, me encantó porque tiene mucha pinta, me lo pongo para salir.

Es que no uso reloj en la muñeca más que cuando tengo un horario que cumplir, puedo pasar días sin usarlo, aunque aquí es necesario mirar un reloj para darse cuenta la hora que es, a no olvidar que durante medio año es casi todo el día, noche, y durante el verano casi ni hay noche, imposible guiarse por la luz del sol.

Adentro de mi casa nunca tengo el reloj puesto. Es rarísimo, mientras estoy afuera no lo siento para nada, pero es entrar en casa y empieza inmediatamente a pesarme y molestarme, por tanto apenas entro me lo tengo que sacar. También cuando trabajaba era así, todo el día con el reloj puesto y sin notarlo hasta llegar a casa, los fines de semana y en vacaciones lo dejaba olvidado en algún cajón.

Cuanto se puede cambiar!!! No sé donde quedó aquella niña que tanto practicaba el gesto de mirar el reloj, quizás sea la que no me deja tirar los relojes rotos.

sábado, 2 de mayo de 2009

Más problemas técnicos

Sigo revisando y pasando viejos post de mi otro blog a éste. Ahora encontré uno de algo que me sucedió el año pasado:

"Les cuento que el jueves pasé desconcertada un buen rato. Al rato que se fue mi vecina escuché un ruidito como pueden hacer los celulares, pensé que sería el mío, que antes no sonaba así pero a veces le da por cambiarse los sonidos solito, no sería raro que ahora le hubiese dado por sonar así. Pero no era.

Supuse que mi vecina se habría olvidado su celular en casa, pero lo estuve buscando y no lo encontré. Pensé entonces que habría sido un celular que sonó afuera, aunque me llamó la atención que sonara tan fuerte, pero no encontré otra explicación y la dejé por ahí.

Hasta que al rato volví a escuchar el mismo ruidito y venía del living, otra vez a buscar qué podía ser, ya convencida de que no podía ser un celular afuera de casa. Busqué y busqué pero nuevamente no encontré nada. Miré a mi tortugo con cierta desconfianza, preguntándome cómo podría haber hecho ese ruidito pero descarté luego la idea, él me miraba con total inocencia y sobre todo muy silencioso.

Al rato estando en el living, otra vez el ruidito, pero ahora puede darme cuenta de donde venía, del mueble donde había dejado el portacelular de mi nieta! Le había llevado a su casa un portacelular pero me lo traje de vuelta para hacerle unos cambios.

Ella le dejó el celular adentro. Le dije que lo sacara pero quiso que me lo trajera, será que tiene más porque yo le había visto otro rosado con la figura de Kitty, y este que me traje es uno común y corriente, supuse que uno que ya no funcionaba (vi que le faltaba un botón), y se lo dieron a ella para que jugara. Y no sé, quizás no funcione para hacer llamadas pero sin duda que funcionar, funciona! El ruidito que hacía era para avisar que se le están acabando las baterías.

Resuelta esta incógnita vino la otra, cómo se apaga? No sé cuanto rato estaría avisando que las baterías se le estaban por acabar y por las dudas no quería dejarlo prendido y que no me dejara dormir. Así que quise apagarlo pero no encontré con cual botón. Me puse a apretar todos y aparecían distintas cosas, espero no haberle hecho grandes cambios, pero apagarse no se apagaba!

Después descubrí unos botoncitos en el costado, apreté todos esos botones pero seguía sin apagarse. Estaba ya pensando si llamar a mi hijo o nuera a preguntarles como se apaga ese celular, o guardarlo en algún lugar desde el cual el ruidito no llegara a mi cuarto en la noche. Pero en eso descubrí que en el borde de arriba también había un botoncito bien chiquito, lo apreté y al fin se apagó el celular. No era que todos estos aparatitos modernos fueron inventados para simplificarnos la vida?