Ni que hablar el miedo que le tomó al ascensor y a las puertas!! y a cuanto
ruido escucha, como ser pájaros, canillas que abro, el tirar de la cadena en el
baño, etc.
Siendo la primera noche que pasaría aquí quise que la hora de acostarse fuera
tranquilita, lo saqué a caminar, al volver, agotada como estaba, decidí darme
una ducha de agua bien caliente.
Dejé la puerta del baño abierta para que no creyera que estaba solo, abrí la
ducha con agua bien caliente, me metí bajo el agua, me enjaboné y por el vapor
que salió al hall empezó a sonar la alarma de incendios!!!
Salí de la ducha toda enjabonada a apagar la alarma, pero después sigue sonando
un rato a cada minuto, en otras palabras no le ofrecí la calma que quería que
tuviera antes de acostarse a dormir.
Ayer se animó a subir al ascensor sin que tuviera que tentarlo con albóndigas o pedacitos de zanahoria, hoy subió corriendo al ascensor, casi antes que abriera la puerta. También caminamos sin demasiados problemas junto a una calle traficada, va
perdiendo el terror a los autos. Pero encontró dos cosas más a que temer.
Una, fuimos a la casa de una vecina, la vecina le mostró un muñeco oso panda
grandote, lo asustó casi más que la alarma de incendio.
Otra, el teléfono sonó, después cuando veía al teléfono le gruñía.
Anoche pensé en cerrar la puerta del baño cuando me dí una ducha de agua bien
caliente, pero apenas salí de la ducha abrí la puerta, otra vez se activó la
alarma.
Tres personas se ofrecieron a cuidarlo cuando necesite ir a hacer las compras o
salir para otro lado donde no pueda llevarlo.
Estoy haciendo mucha sociabilidad, mucha gente se para a hablarnos cuando
salimos y también vienen vecinas a visitarlo, ayer una vecina trajo a su hermana
para que lo conociera.
Y estoy descubriendo cuales vecinos/as usan lentes de contacto! cuando salen en
la mañana con sus perros andan con lentes comunes.
Ayer empecé a entrenarlo a que se quede acostado quietito al lado mío cuando hago yoga, claro que empecé solamente con relajación y meditación, solamente para que vaya aprendiendo a que cuando estoy en la alfombra de yoga, él tiene que acostarse quietito. Al principio quería subirse a mi falda, después me lamía y mordisqueaba los dedos, pero al final se quedó acostado quietito, y más no practicamos porque vino la vecina a visitarnos.
Ésta es su piedra, no podemos pasar por ahí sin que suba a ella:
