Este blog es un derivado de mi primer blog, Mis manualidades, donde pongo fotos de mis manualidades (qué original), recetas y relatos sobre mi vida. Quizás, tal como las personas que comienzan con las operaciones plásticas y luego que empiezan a hacerle arreglitos a la naturaleza, no pueden parar de hacerse mejoras y terminan como caricaturas a sí mismas, me haya vuelto adicta a los blogs y ahora no pueda dejar de abrir uno tras otro ya que en realidad es el cuarto que abro.
Este blog será dedicado solamente a relatar sobre mi vida que es como la de todos, o casi. Mucho de lo que escriba aquí ya lo publique en mi otro blog y ahora lo trasladé.

Tengo el pelo gris pero puse una foto donde estoy con el pelo verde, lo hice así por dos cosas, una porque creo que así quedo cuando tengo que enfrentarme a los aparatejos modernos (léase: todo lo que se ha inventado luego de la rueda), me sacan canas verdes; y otra porque me gusta como queda y si pudiera me lo teñiría así.
Abajo del todo hay una ventanita donde pueden dejarme saludos, también pueden dejarme comentarios o saludos debajo de cada post (cliqueando donde dice Comentarios).

En el costado, más abajo de mi foto, está el archivo ordenado por temas, cliqueando ahí pueden ver los posts que publiqué antes, o pueden cliquear abajo del todo (antes de la ventanita de los mensajes) donde dice Entradas antiguas.


sábado 7 de noviembre de 2009

Vértigo

Hasta el año pasado al escuchar la palabra vértigo pensaba en dos cosas, la famosa película de Alfred Hitchcock con ese título, o me imaginaba lo que podría sentir al estar parada al borde de un precipicio o en el borde del techo de un edificio de 30 pisos. En otras palabras no me preocupaba, nadie iba a obligarme a mirar esa película y en mi barrio no hay ni precipicios ni edificios de 30 pisos.

El año pasado un amigo me contó que no podía estar junto a su compu porque tenía vértigo, quedé desconcertada y me preguntaba qué imagen tendrá él en su monitor. Fue algo nuevo para mí. Supuse que ahora también le llamaban vértigo a otra cosa, hay tantas palabras y denominaciones nuevas. O algunas enfermedades no existían antes, cuando todavía vivía en Uruguay, país de habla española (o algo parecido al español), o simplemente no existían en mi mundo de adolescente.

Tenía 19 años cuando me fui de casa y no recuerdo que hubiera tantas enfermedades como hay ahora, creo que en general a esa edad se tiene poco contacto con enfermedades. Por eso las conozco más con su nombre en sueco, fue en Suecia que empezaron a entrar en mi mundo. O simplemente antes las llamaban de otra manera y mi idioma uruguayo no se desarrolló, hablo uruguayo antiguo.

Como sea, vértigo para mí era otra cosa que la que me contó mi amigo. Pero ahora entendí por qué se llama así, parece que necesitaba sentirlo en sangre propia para entenderlo. Alcanza con mirar para abajo, no hace falta un precipicio ni un edificio de 30 pisos, también desde mi corta altura (1 metro 56) puedo marearme, sentir vértigo, al mirar para abajo, como si el piso de pronto quedara muchísimo más lejos de lo que acostumbra.

Tuve que pasar muchos días intentando no mirar para abajo, y ya saben como es cuando se intenta evitar algo, se hace lo contrario, algo me llamaba desde el piso. Más de una vez pensé en la necesidad de usar orejeras, o se llaman ojeras? eso que les ponen a los caballos para que no miren para los costados, yo necesitaría algo así pero que me impida mirar para abajo.

Si no fuera porque no podía sentarme a coser porque requiere mirar para abajo, me las habría hecho yo misma. Pero quizás mejor que no pude, la de golpes y tropezones que me habría dado.

domingo 25 de octubre de 2009

Anoche cambiamos de horario

Creo que ya sé en que voy a ocupar el día hoy, en controlar relojes, hoy en día casi no hay aparatejo que no traiga reloj incluído. Anoche cambiamos el horario. Algunos relojes cambié, o les cambié la hora, antes de acostarme, sin importarme que el cambio se hace a las tres de la mañana, o a las dos según se mire la hora antes o después de hacer el cambio.

Por suerte algunos aparatejos son inteligentes y saben cambiarse solos la hora. Hoy tengo que fijarme cuales son, es decir cuales se cambian solos y cuales se descansan en mí. Es una lección que aprendí hace unos años.

Me había comprado un video nuevo, sí, estoy hablando de la prehistoria! No fue tan dificil instalarlo, bueno sí, un poco pero lo conseguí. La dificultad grande vino un tiempo después cuando llegó el momento de cambiar la hora.

En el video viejo había sido tarea muy sencilla pero en este aparato nuevo no encontraba donde hacer cambios en su relojito. Tuve que buscar el libro de instrucciones de uso que cada vez vienen más grandes, antes ni siquiera eran libros de instrucciones sino folletito, una o dos páginas alcanzaban para todas las instrucciones. Ahora ya no solamente son libros sino que cada vez vienen más gordos.

Y bien pasé ratos buscando en ese libraco donde decía como cambiar la hora. Finalmente lo encontré, no era nada sencillo y yo no dejaba de preguntarme como habían complicado algo que debía ser simple. Luego de batallar un buen rato conseguí cambiar la hora y pude irme a dormir tranquila sabiendo que tenía ya todos los relojes en la hora nueva.

Al levantarme al día siguiente entendí por qué me había costado tanto encontrar las instrucciones y luego cambiar la hora, es que se cambiaba sola!!!! no habría necesitado hacer nada! Nuevamente libro de instrucciones en mano tuve que cambiar otra vez la hora ya que había que correrla solamente una hora pero entre mi cambio y el que hizo el video solito, la cambiamos dos horas.

El viernes previo a Pascuas aquí lo llaman Långfredag, traduciría como Viernes Largo, y sí antes era realmente un viernes muy largo, con 24 horas como todos los viernes y demás días pero se sentía como si fuera muuuuucho más largo. Era un día en que todo lo que podría verse como divertido estaba prohibido, sí, ya sé, ya sé, era un día de reflexión.

Hasta hace algunos años ese día cerraban en casi todos lados, la radio y la tele pasaban programas aburridos, se hacía difícil hacer pasar el día rápido, era realmente largo.

Casi como el día de hoy que no sé por qué no lo llaman Domingo Largo. Si bien no cierran en todos lados y la radio y la tele pasa la misma programación de todos los domingos, se hace un día muuuy largo, y lo es, bueno quizás no taaaanto más largo que los demás días pero tiene una hora más y a veces una hora no es nada y pasa volando, otras veces, como en este domingo largo, pasa arrastrándose lentamente.

Hace unos días conté que me venía preparando para este día, había empezado a despertarme una hora más hora, pero no sé, noto que hay algo en el aire, en el ambiente cansino de este día, no creo que me haya ayudado mucho la preparación, los minutos pasarán muy lentamente para mí también.

No creo que ayude el hecho de que hoy hay elecciones en Uruguay, esperando el resultado creo que los minutos se harán eternos y me alargarán todavía más el día. Por suerte soy mujer precavida y así como se me estuve preparando para el cambio de horario, también me preparé para la espera del resultado, me dejé crecer las uñas, así me alcanzan para todas las horas que pasaré escuchando alguna radio uruguaya por internet.

jueves 22 de octubre de 2009

Cambio de horario

Se acerca el cambio de horario, pasaremos al horario de invierno y por tanto vamos a atrasar una hora, eso es el último domingo de octubre (antes de entrar a la Unión Europea era en setiembre).

Mi cuerpo empezó la adaptación, estos días estoy despertándome una hora más tarde de lo que acostumbraba. Claro que ahora me parece que me pierdo una hora en la mañana, pero haciendo así cuando llegue el momento de atrasar una hora yo ya estaré adelantada una hora y por tanto podré despertarme a la hora que acostumbraba despertarme antes de comenzar la adaptación y que es una hora más tarde en la realidad pero en el reloj es la misma de antes aunque ahora sea una hora después, genial, verdad?
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................................Dejé una pausita para que se desmareen.

Es una gran contra este cambio de horario para quienes trabajan de noche, pobres, debe de ser una pesadilla a pesar de que no están durmiendo sino trabajando. El cambio de horario se hace a mitad de noche, a las tres de la mañana se pasa la aguja para atrás y se pone a las dos.

Dicen quienes trabajan en las noches que la hora que va de las dos a las tres de la mañana es la peor, la más pesada y que parece interminable. En la noche del domingo será todavía más pesada, será doble! como para no parecer interminable, si cuando se termina, empieza de nuevo.

Y para peor no la pagan, es decir la pagan como una sola hora a pesar de que en realidad fueron dos. Para eso es mucho mejor el cambio de horario de la primavera, entonces se adelante el reloj. La peor hora ni siquiera existe, se la saltean y como si eso no alcanzara, a pesar de que no se la trabaja, la pagan!
Claro que hay muchas horas que no se trabajan e igual las pagan, pero esta hora ni siquiera se está en el lugar de trabajo, esa hora es inexistente.

Yo trabajé una vez de noche, me alcanzó como experiencia.
Era la noche de Pascuas, yo trabajaba en horario de día en un geriátrico. La que debía trabajar en la noche de Pascuas se enfermó y no encontraron quien cubriera su horario, me preguntaron a mí, con lo que demostraron que sin duda estaban desesperados y no tenían a nadie.

Más que nada por curiosidad de ver como es trabajar de noche, acepté. Siendo Pascuas fui provista de cantidad de golosinas, galletitas, un termo de café y varias revistas. Había diez ancianos a quienes atender.

Todo lo que pasó en esa noche fue que una anciana a la medianoche me pidió un vaso de agua. Y cuando llegaron las dos de la mañana se hicieron las tres de golpe. Esa hora que no existió no solamente me la pagaron sino que me la pagaron doble por estar trabajando horas extras (estaba fuera de mi horario de trabajo) y con bonus por ser Pascuas.

Pasé la noche comiendo golosinas, galletitas, tomando café, leyendo revistas y tratando de no escuchar todos los ruiditos que oía, pisos de madera que crujían y demás sonidos típicos de las noches y las películas de terror. Como decía, como experiencia me alcanzó a pesar de que me pagaron bien.

viernes 16 de octubre de 2009

Mirando la tele con el vecino

Bueno, no se puede ganar siempre, cuando juego con mi nieta me toca perder casi todas las veces, del partido de antes de ayer mejor ni hablar, aunque Graciela tiene razón en su comentario de ayer, en algunos países, como Argentina y Uruguay y algunos más, si no se habla de fútbol de vez en cuando nos miran raro, así que aunque piense que mejor ni hablar, hablo. No veo por qué no siguen mi ejemplo, que después de todo para algo me paso perdiendo cuando juego con mi nieta, para dar el ejemplo, podrían habernos dejado ganar.

Me queda el consuelo de que por lo menos con el vecino voy ganando. Ayer cuando iba a salir hacia el supermercado me llamó a darme los buenos días, cuando le dije que justo estaba por salir a hacer las compras, me dijo que pasara por su casa así íbamos juntos, y fuimos.

En la tardecita, o ya nochecita, me llamó de nuevo a preguntarme qué estaba haciendo, dije que estaba casi adormecida mirando la tele, me dijo que él también, que podía ir a su casa a mirar con él y fuí.

Ahora espero estar escribiendo en español porque mi pobre cabeza tiene una mezcla de idiomas que ya no sé lo que digo, bueno eso suelo hacer pero ahora tampoco sé en qué idioma lo digo.

En casa estaba mirando la tele donde los programas eran en sueco o en inglés con texto en sueco, leo el texto porque del inglés hablado entiendo muy poco. Él estaba mirando la televisión iraní, hablaban en persa con texto en inglés! por suerte de inglés escrito entiendo un poco más y estaba en inglés fácil, así que más o menos pude seguir el programa que daban. De todos modos fue una gran mezcla de idiomas y encima casi a la hora en que mi cabeza empieza a preparse para dormir.

miércoles 14 de octubre de 2009

Cercanía poco práctica

Ayer me levanté pensando en llamar a mi vecino para invitarlo a salir a caminar, cuando miré para afuera ví cuanto llovía, postergué mis planes. Luego dejó de llover y salió el sol.

Temprano en la tarde llamé a mi vecino, no estaba! dejé mensaje en su contestador automático. Me llamó en la tardecita, recién volvía a su casa, ya no era hora como para salir a caminar, así que me dijo que vendría y a los poquitos minutos estaba en casa.

Nuevamente estaba yo vestida muuuuuy cómoda, demasiado, apenas llamó me empecé a cambiar de ropa pero no había terminado y ya estaba tocando timbre! Sin dudas es una gran desventaja que viva tan cerquita.

Me puse una pollera (falda) larga, de esas que tienen un viso (tela o falda extra) cortito debajo, apurada por ir a abrir la puerta bajé bien la pollera (no de la cintura sino el resto que cubre las piernas). Luego, cuando ya él estaba adentro, me dí cuenta que no había llegado a acomodar el viso y estaba como un chorizo en la cintura!

Intenté acomodarlo disimuladamente pero medio difícil poder bajarlo teniéndolo a él delante mío y por tanto sin poder subir la falda (podía ser mal interpretada). Definitivamente es una contra que viva a un par de minutos de mi apartamento. Tendré que pensar mejor cual ropa ponerme la próxima vez que me vaya a cambiar a las apuradas.

martes 13 de octubre de 2009

En la farmacia.

Ayer fui a la farmacia en otro barrio. En la que acostumbro ir tienen algunas cosas a la vista pero muchas hay que pedirlas.

En la farmacia que fui en ese otro barrio tienen todo lo que se vende sin receta a la vista, parece un supermercado pero sin comida. Encontré el antialérgico que necesitaba pero ví que tenían cajitas de 10 tabletas y yo quería de las que tienen 28.

Pregunté a la que estaba en la caja, se fijó en la computadora y me dijo que tenían de 28, que me fijara de nuevo, me fijé de nuevo, y no, solamente había de 10 tabletas. Me dijo que me fijara entre las cajitas, que podían estar entreveradas, me fijé y toditas las cajas decían que eran de 10.

Decidí ir a la farmacia de mi barrio donde siempre tienen cajas con 28 tabletas, pero cuando iba a salir la de la caja me dijo que la computadora decía que había de 28, que ella iría a buscarlas, supuse que iría al depósito.

Fue hasta el estante donde yo ya había buscado, le dije que había mirado todas las cajas y todas eran de 10. Agarró la primer cajita que aparecía en el estante, me la dió y me dijo: ésta es de 28. Yo miré la cajita y ví 10, pero me fijé mejor, ahora teniendo la cajita más cerca de mis ojos y pude comprobar que al lado del 10 decía miligramos! Y más arriba con cifras y letras más pequeñas decía: 28 tabletas.

lunes 28 de septiembre de 2009

Durmiendo y con mi vecino, dos relatos distintos.

Pasé descomputada casi todo el día ayer, no fue mucho lo que hice aparte de escuchar, sí, escuchar porque cuando viene mi nieta o mi hijo a dormir no sé qué pasa, si esta casa normalmente tan silenciosa se pone bochinchera, o se me agudiza el oído.

Todo, todo, todito suena! no es solamente que el reloj de la cocina suena tan fuerte que lo escuche desde el living y pienso si se escuchará también en el dormitorio, o la heladera que le dan unos ataques de no sé qué y de pronto empieza a temblar y hacer ruidos, hasta la ropa suena y cuanto!

Ni que hablar de las páginas del diario. Las puertas necesitan aceitarse. No sé como no terminé con dolor de cabeza con tanto ruido. Para peor a mi tortugo le tocaba comer una comida que no le gustaba, otra vez, pobre! Después de hacer barro en su piscina-bebedero empezó a caminar por el terrario como loco, se golpeaba su caparazón contra las piedras, la madera de las paredes, su casita, andaba a los golpes contra todo y como suena! Eso sí se lo escucha aún cuando nadie esté durmiendo, imaginensé como habrá sido ayer, tuve que darle unas hojitas de hibisco para que se calmara, las comió y se tiró a dormir al calorcito de la lámpara.

Yo me dediqué al crochet, no porque una aguja suene menos que dos que chocan entre sí sino porque quise hacerle una bufanda a mi nieta, el jueves vienen y les daré las bufandas a mis nueras, tengo que darle algo a ella también.

En la tardecita llamó mi vecino a preguntarme qué estaba haciendo, le dije que tejiendo y le pregunté que estaba haciendo él, me dijo que nada y estaba aburrido. Le pregunté que acostumbraba hacer y me dijo que llamar al vecino a tomar un café y charlar pero ahora la vecina estaba ocupada tejiendo. Le dije que podía venir a tomar un café y charlar mientras yo tejía.

Al ratito vino y me trajo una cajita de bombones. Pude comprobar que tenemos algo en común, casi que somos el uno para el otro, antes de venir volvió a llamarme porque no encontraba mi apartamento, se había perdido en las escaleras! No sé si recordarán cuando les conté que yo me perdí con unos ascensores.

Pero no crean que es tan sencillo andar por las escaleras o ascensores por aquí. Vamos a ver, el edificio en que vivimos es como todas las cosas: relativo! sí, todo es relativo. Si lo miramos por el frente es de cuatro piso, si lo miramos por el fondo es de cinco, está construído en un desnivel.

El vive en la otra punta, en la entrada 5, esa entrada es más simple, tiene solamente un ascensor y una escalera. Vive abajo del todo, en ese piso que mirando el edificio por el frente no se ve.

Para venir a mi entrada, la 7 B, puede venir, y vino, por abajo, sale de su apartamento, camina por un corredor largo, pasa frente a una escalera y un ascensor, sigue caminando hasta llegar a otra escalera y otro ascensor donde termina el corredor. En ese ascensor se subió.

Una vez en el segundo piso, bajó del ascensor pero no encontró mi nombre en ninguna puerta. Fue ahí que me llamó, es que en la entrada 7, después de entrar el pasillo se divide en dos corredores, uno que lleva a una escalera y un ascensor, lo que viene a ser el 7 A, que también se comunica con la parte del edificio de la entrada 5, y el otro pasillo lleva a otra escalera y otro ascensor que lleva para la parte del 7B donde vivo yo.

Como habrán entendido, si es que entendieron algo y no andan ustedes también perdidas por las escaleras y ascensores de mi edificio, él tomó el ascensor que lleva a la parte del 7A, donde yo no vivo. Una vez aclarado el asunto, vino a la escalera que correspondía y llegó a mi casa donde tomamos café y charlamos un buen rato.

Cuando se fue, luego de cerrar la puerta pasé frente al espejo del hall, me miré y sentí gran admiración por mi vecino, se ve que es un hombre muy valiente, al llegar y verme no salió corriendo asustado!

Yo estaba, además de despeinada y sin maquillar, vestida con un equipo de gimnasia que a veces me pongo de entre casa, muy amplio, muy viejito y muy cómodo, de esos que cuelgan por todas partes y atrás parece que se llevara una bolsa colgando. Bueno, le habrá quedado bien claro que mis intenciones no eran seducirlo, y que quizas yo estaba probando sus nervios.

Bueno, como el título lo dice eran dos relatos distintos sin puntos en común.